El pasado 2 de febrero, las calles de Cimitarra se transformaron en un río de luz y devoción. La comunidad educativa del Colegio Nuestra Señora de la Candelaria se unió en un solo sentimiento para honrar a su patrona, en un evento que mezcló la solemnidad religiosa con el vibrante orgullo institucional de quienes forman parte de esta gran familia.
A las 5:00 de la tarde, el punto de encuentro fue la sede del colegio. Allí, la expectativa se sentía en el aire; directivos, docentes y alumnos se preparaban para dar inicio a una de las jornadas más hermosas y significativas del calendario escolar y religioso.
La Marcha de la Luz
La procesión hacia la Iglesia San José fue, sin duda, el momento más visual y conmovedor de la tarde. Los alumnos, portando con impecable distinción su uniforme de gala, fueron los protagonistas de un recorrido que quedará grabado en la memoria de todos.
Imagen Sagrada
En hombros de los estudiantes, la Virgen de la Candelaria encabezaba la marcha, rodeada de flores y profundo respeto.
Faroles Vivos
Cada alumno portaba un farol, una llama viva que simboliza la fe y la guía que la institución brinda a sus jóvenes.
Orden Solemne
Bajo la coordinación de docentes, la fila avanzó con una disciplina que reflejaba el amor por su identidad.
Ver a nuestros jóvenes marchar con sus uniformes de gala y sus faroles encendidos es recordar que ellos son la luz del futuro de Cimitarra.
Una Eucaristía bajo el Resplandor
Al llegar a la Iglesia San José, la atmósfera se transformó. El templo, ya de por sí majestuoso, se vio engalanado por cientos de faroles que los alumnos ubicaron estratégicamente, creando un ambiente de paz y recogimiento que asombró a todos los asistentes.
La misa fue un espacio de reflexión donde los invitados especiales y la comunidad en general pudieron disfrutar de cánticos y oraciones dedicadas a la Virgen. El contraste entre la penumbra del templo y la luz cálida de las velas generó un escenario místico difícil de olvidar.
Palabras de Sabiduría y Esperanza
Para concluir este evento tan significativo, el Rector de la institución, el señor Policarpo, tomó la palabra. Con un discurso cargado de emoción, agradeció la participación activa de las familias y resaltó los valores de unidad que caracterizan al colegio.
Sus palabras no solo cerraron la ceremonia, sino que reforzaron el compromiso de la institución con la formación integral y espiritual de sus alumnos, dejando una huella de satisfacción en cada uno de los presentes.